miércoles, 15 de febrero de 2012

El Aerotrén se estrella

Los ingresos de las compañías ferroviarias estadounidenses tocan fondo en los 50. 



Con anterioridad, durante la depresión, el tráfico de viajeros se reduce casi al 50%. En los 40 el ferrocarril subsiste gracias al traslado masivo de topas durante la Segunda Guerra Mundial. 
Las compañías ferroviarias ven una posible solución en el desarrollo de un tren elegante y confortable, que combine la alta velocidad con un bajo coste operativo, y con una mayor capacidad de viajeros. Entonces varias de ellas recurren a la General Motors Corporation, que en 1955 propone el Aerotrén sacando a la luz dos prototipos idénticos. 



Este nuevo tren, diseñado por Chuck Jordan, tenía una locomotora diesel de 1200 caballos, una suspensión neumática y 10 coches de pasajeros. 




El ferrocarril de Pensilvania pone a funcionar el Aerotrén en 1956, pero la corta distancia  que hay entre los ejes provoca que "los pasajeros sean golpeados casi hasta la muerte". Y por ello deja de prestar servicio. 



La Union Pacific también lo intenta, pero el Aerotrén necesita la ayuda extra de otra locomotora, además de la suya misma, para poder subir Cajon Pass. Y por otro lado, no son capaces de sacar beneficios, por lo que desisten. 
En 1957 los dos prototipos son vendidos al ferrocarril de Rock Island para el servicio de cercanías de Chicago. Allí la velocidad requerida es menor, y por tanto se espera que minimice las molestias a los pasajeros. 
En 1966 los Aerotrenes son retirados del servicio. 
Si queremos ver hoy el Aerotren lo encontraremos en el National Railway Museum, en Green Bay, Wisconsin. 
La General Motors fracasó porque olvidó cumplir uno de los requisitos que demandaban sus  clientes. El tren era ligero, veloz, y barato, pero no era confortable. Además los prototipos nunca fueron probados en condiciones reales. 

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